Enjeux - ¿Agricultura y gestión del agua son incompatibles? Enjeux - ¿Agricultura y gestión del agua son incompatibles?

¿Agricultura y gestión del agua son incompatibles?

Irrigación, utilización de recursos naturales, mala calidad del agua de los ríos o de las napas freáticas, desarrollo de algas verdes… se suele considerar que las actividades agrícolas implican un consumo excesivo de agua y son fuente de contaminación.
Toda actividad agrícola requiere agua, por lo cual la agricultura y gestión del agua siempre han estado íntimamente vinculadas. Podemos decir incluso que la agricultura es la única actividad que se desarrolla actualmente en nuestro territorio a la que se pide que restituya un agua potable.
¿La agricultura francesa consume demasiada agua? ¿Contamina al utilizar fertilizantes o productos fitosanitarios? ¿La situación está mejorando o empeorando? En estas páginas procuraremos dar respuesta a estas preguntas.

EL CONCEPTO

El ciclo del agua

Aunque el agua está presente en gran cantidad en la tierra, el 97% de este recurso natural está constituido por agua salada y el 2% por hielo. Por lo tanto, el agua dulce «líquida» representa apenas el 1% del agua total existente.
A escala planetaria, a través de las diferentes fases de su ciclo, el agua pasa por el estado líquido, sólido y gaseoso en océanos, lagos, cursos de agua, napas subterráneas, glaciares, e incluso la atmósfera. La energía solar, que provoca la evaporación del agua, es el motor de este ciclo que, a partir de la evaporación, produce todos los demás intercambios. Este ciclo puede ser muy prolongado, es decir que puede durar varias decenas de miles de años, si el agua está almacenada en las napas subterráneas o si se encuentra capturada en los glaciares. El agua dulce que emplea el ser humano es el fruto de las precipitaciones, tanto las aguas de superficie (cursos de agua y planos de agua), como las aguas subterráneas (napas freáticas).

Los volúmenes de agua disponibles en Francia

En Francia, llueve una media de 867 milímetros de agua por año, es decir 867 litros/m2. Estas cifras corresponden a una superficie de 551.500 kilómetros cuadrados, ¡con un total de 477.000 millones de m³ de agua correspondientes a las precipitaciones anuales en todo nuestro territorio! De este volumen, 301.000 millones de m3 vuelven a la atmósfera por evaporación y 176.000 millones de m3 pasan a los cursos de agua que acaban en la mar o se infiltran en el suelo. Sumando todas nuestras actividades humanas (energía, industria, agricultura, particulares, etc.) cada año en Francia se consumen 32.000 millones de m3, y el resto va a parar al océano o al medio natural, es decir, un 6% de las precipitaciones que caen en Francia. De estos 32.000 millones de m3 que utiliza el ser humano, la mayor parte, esto es, 25.850 millones de m3 son restituidos por los usuarios al medio natural después de utilizarlos, y sólo 5.750 millones de m3 son consumidos realmente por la industria, la agricultura o en forma de agua potable.

El agua es indispensable en toda actividad agrícola

No existe agricultura sin agua: las plantas y los animales son seres vivos que tienen una necesidad vital de agua para crecer y desarrollarse. La agricultura ocupa unos 33 millones de hectáreas, de los 55 millones de hectáreas con que cuenta el territorio francés. El 94% de las superficies agrícolas no está irrigado, por lo cual nuestra alimentación depende en su mayor parte de las precipitaciones en las parcelas cultivadas (cereales, oleaginosas, proteaginosas, remolacha azucarera, verdura, etc.) y los campos de pastoreo (para producir el heno que consumen los animales). Los cultivos irrigados ocupan 2 millones de hectáreas, es decir, el 6% de la superficie agrícola útil. Entre las actividades agrícolas, la irrigación es la que consume el mayor volumen de agua ya que, según las fuentes, utiliza entre 2.500 y 3.900 millones de m3. Un estudio reciente realizado en el marco de un programa de investigación Casdar evalúa el volumen de agua consumida por los productores agrícolas franceses en unos 400 millones m3, excluyendo la irrigación, de los cuales el 80% para abrevar a los animales.

Agua potable, definición

En Francia tenemos la suerte de contar con agua potable prácticamente en todas partes. Si en nuestro país y en general en Europa el problema del agua llama tanto la atención, es porque deseamos preservar los volúmenes disponibles y, sobre todo, la excelente calidad de nuestra agua.
Se dice que el agua es «potable» si se la puede beber sin riesgos para la salud. Para definir con precisión  qué se entiende por agua potable, las normas han establecido los umbrales máximos que no pueden rebasar diferentes substancias. No debe contener ningún germen patógeno (bacterias o virus), ni organismos parásitos. Sólo puede contener cantidades ínfimas de determinadas substancias químicas como nitratos, hidrocarburos, metales pesados (plomo, mercurio, etc.) o productos fitosanitarios. Por ejemplo, el contenido máximo de nitratos autorizados es de 50 mg/l, el de productos fitosanitarios es de 0,1 μg/l por substancia activa y de 0,5 μg/l para todos los productos fitosanitarios. Además, el agua debe ser clara y tener un sabor agradable.



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Focus ES Focus ES

Decreto del 11 de enero de 2007 que estipula los límites y las referencias de calidad del agua bruta y del agua destinada al consumo humano:

Chiffres Cles ES Chiffres Cles ES
505_info
Reparto del agua captada en Francia por tipo de uso

En 2007, se captaron en total 31.600 millones de m3 de agua en Francia
. 59% (18.800 millones de m3) para producción de energía
. 10% (3.100 millones de m3) para la industria
. 12% (3.900 millones de m3) para irrigación
. 18% (5.800 millones de m3) para agua potable

Fuente : Agences de l’eau / SOeS - 2010 (Données 2007)

Pour aller plus loin ES Pour aller plus loin ES
506_info
Reparto del agua captada en Francia por origen

. 18% proviene de aguas subterráneas
82% proviene de aguas de superficie
Fuente : Agences de l’eau / SOeS - 2010 (2007)